July
5

Fuertes cuestionamientos a la Ley de Estupefacientes 23.737; propuestas antiprohibicionistas y reivindicaciones sobre la soberanía de los propios cuerpos, fueron algunas de las cuestiones centrales que encendieron los debates de la 17° Conferencia Nacional sobre Políticas de Drogas.

Strong questioning of the Narcotics Law 23.737, as well as anti-prohibition proposals and claims concerning individual sovereignty, were a few of the central themes that fired the debates of the 17th Annual National Drug Politics Conference.

Organizada por Intercambios AC, la cita se dio el pasado 2 de julio en el Salón Anexo de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.

La primera exposición correspondió a la Dip. Nac. Silvina Frana, presidenta de la Comisión de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico. Para la legisladora, “desde la política tenemos que tener una mirada amplia y acompañar el trabajo concreto que hace frente a un tema creciente y doliente, con una realidad que nos interpela y angustia”. “Desde la Comisión tratamos de poner el tema a la luz, dar el debate, y elaborar respuestas concretas diferenciales para cada territorio y cada realidad. El Estado debe tomar estas miradas que ponen en el centro al ser humano”.

Además la funcionaria destacó que la actual gestión de SEDRONAR busca “la producción de información estratégica para generar políticas públicas con evidencia científica y respetuosa de los derechos humanos”.

En representación del Sec. Roberto Moro, la Directora de Relaciones Internacionales de SEDRONAR Carola Lew, expresó que “SEDRONAR acompaña este espacio y destacamos la continuidad de estas conferencias que, con 17 años de continuidad, permiten discutir la implementación de políticas públicas y la posibilidad de reflexionar y pensar”.

La presidenta de Intercambios AC, Graciela Touzé manifestó que “a 30 años de vigencia de la Ley de Estupefacientes 23.737, su reforma constituye una deuda insostenible de la democracia” y afirmó que “esta conferencia es una vez más el escenario en el que reiteramos la necesidad de despenalizar la tenencia de estupefacientes y el cultivo para consumo personal, de implementar políticas orientadas a reducir la violencia, de revisar la proporcionalidad en las penas por delitos vinculados con drogas, de incorporar una perspectiva de género que considere que las mujeres -especialmente las más pobres y jefas de hogar- son las más vulnerables y afectadas por la persecución penal en este campo, y también la necesidad de cuestionar el uso de este tema para estigmatizar y excluir a adolescentes y jóvenes de los sectores populares”.

Dos generaciones de productores de salud

Finalizando el panel de apertura, llegó un momento emotivo y reconfortante. En conmemoración de los 20 años del programa de reducción de años “Locos de Avellaneda”, se les otorgó un reconocimiento especial a los operadores comunitarios Juan José González y Diego Santillán. Además, Emir y Matías, acompañados por Lucas en guitarra, todos jóvenes del dispositivo NTSZ  (No Te Sientas Zarpado) de González Catán, improvisaron con rap el legado que ellos toman de aquellos operadores, y se expresaron sobre cuestiones que afectan a lxs pibxs en los barrios, como la estigmatización y la persecución policial.

“Queremos la legalización de la marihuana, aborto legal y ESI en las escuelas”

Panel: Juventudes diversas: acerca de los modos de habitar los escenarios actuales

Lxs jóvenes están siendo ahora, transformando el mundo en que vivimos. Son movimiento: a veces invisible, a veces pasa inadvertido o es intencionalmente invisibilizado. Expresan un modo diverso de habitar este mundo ¿Qué nos cuentan estas voces? ¿De quién hablan? ¿En qué escenarios? ¿Cómo lo hacen? ¿Qué conflictos encuentran para ser escuchadas? ¿Qué desafíos tienen? Con estas preguntas como disparador si inició el 2° panel de #17ConfeNacDrogas.

Abrió la discusión Juan Carlos Escobar, coordinador del Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación quien expuso algunos números estadísticos que dan cuenta de las duras realidades de los adolescentes de nuestro país.

“Existen barreras concretas para acceder al sistema de salud. Respecto a la salud adolescente pusimos el foco en las menores de 15 años. En la mortalidad adolescente, el 60% muere por suicidio, homicidio y accidentes. Por otro lado, 2500 chicas al año de entre 10 y 14 años dan a luz, un 80% son no planificados. Existe inequidad en el acceso a la interrupción legal del embarazo”, declaró.

Por otro lado, el funcionario señaló que “las miradas estigmatizantes de los consumos no son iguales en mujeres que en varones. No es lo mismo ver desde un lugar adultocéntrico, no es lo mismo entender a un objeto de derecho que a uno de sujeto de derecho. El desafío es desde donde hablar del placer y el cuidado”.

Luego explicó que para pensar en la voz de lxs chichxs la construcción de las masculinidades, realizaron la investigación “La socialización en la secundaria forma un modo de estar” con adolescentes de 13 y de 16 años escolarizados sobre temas de género, violencia y relación con el sistema de salud. “Existe una naturalización de los privilegios”, explicó. “Hay una masculinidad hegemónica, arquetípica, del macho protector, proveedor. Los chicos dicen cosas como: “hombre es el que trabaja”, “somos como monos” “si le decís te quiero a un amigo es de gay”. Nos sentimos descolocados ante la posibilidad de ver a las mujeres como un par. También se naturaliza la violencia: el golpe es una caricia a toda velocidad, dicen”. “El protagonismo lo tienen las mujeres y esto es un aprendizaje para nosotros (los varones)”.

Diega, Integrante de @lesjovenes, refirió que “cuando aparece el neoliberalismo, la política cercena sus espacios y dejo de estar de moda participar en política. Las tomas de colegios dejaron de estar de moda”.

“Del 2015 al 2019 pasaron cosas en la juventud, no solo en lo tecnológico sino en la gente alejada de la política, más preocupada en su individualidad. Tenemos que crear una red distinta. Pensar cómo el feminismo vino a cambiar todo. Les jóvenes es transversal, nos planteamos pensar a la juventud desde otra lógica. No somos una generación que vivió la ausencia de futuro, hay un rol de guardianes de esos derechos, de esas ilusiones. Somos una generación nacida en la esperanza”.

“Tenemos una agenda propia”, continuó. “Estamos luchando por la legalización de la marihuana, el aborto legal y Educación Sexual Integral en las escuelas”.

Por su parte, Luciano Cadoni, oficial de Programa Protección de Derechos de la Niñez del Church World Service (CWS) para Latinoamérica y el Caribe, presentó reflexiones desde la investigación “Niñez que cuenta”, de hijos con padres presos por delitos menores relacionados con drogas. “Vemos el estigma en los barrios o en las escuelas; el impacto del encarcelamiento en la vida cotidiana; chicos que deben asumir el rol de proveer. Este informe confirma lo que nos contaron los chicos en estos 5 años sobre cambios de roles en el interior de la familia: se mudan, quedan sin futuro, repiten en la escuela”.

“Cuando esto cae es una bomba, muestran las conclusiones de este informe. Los chicos no pueden ser vulnerados por lo que hizo su papá o su mamá”, concluyó.

La charla continuó con la voz y el saber experto de Pablo Vommaro, Investigador Asistente del CONICET, Doctor en Ciencias Sociales, quien reflexionó sobre las juventudes en colectivo, las formas de participación y cómo se van construyendo los modos de estar con otrxs y estar juntos. “El espacio adquirió otro social, territorio no es lo mismo que espacio, la idea de un espacio producido en lo social lleva a asumir las diversidades como algo generacional, no pensar desde la homogenización. Se busca borrar la diferencia, pensar las desigualdades que hoy despliegan su vida, la experiencia de desigualdad, nos planteamos cómo pensarlas en clave multidimensional”.

“Así como hablamos de un mundo patriarcal tenemos que hablar de un mundo adultocéntrico que está cometiendo un juventicidio. Estamos matando a las juventudes por goteo. 8 de cada 10 jóvenes manifiesta haber conseguido su primer trabajo por contactos personales, pero el mundo adultocéntrico sigue diciendo «formate para conseguir trabajo». Un joven con contactos precarios conseguirá trabajo precario, entonces el trabajo no realiza tanto…. Es para consumir. La juventud politiza a la generación anterior”.

Ofició de discutidora Paula Goltzman de Intercambios AC, quien resaltó “puntos transversales para ser pensados, modos de estar con otrxs, sostén con los pares, construcción de lo colectivo, ser sostén y sostenerse. Hacerse cargo de la propia impronta. Pensar desde la intervención social. Hay una tendencia de abordaje individual y no ver esa red de sostén, de pares y de cuidado”.

Por otro lado, destacó el “necesario pasaje de lo preventivo a la gestión del placer y el cuidado”. “Soltemos la perspectiva preventivista”, propuso, y pidió “poner en agenda no desde el riesgo y si desde la vulnerabilidad, la responsabilidad de los adultos y de las instituciones”.

Moderó el panel Victoria Sverdlick de Intercambios AC

Panel: Ley 23.737: 30 años de un fracaso

“El colectivo de usuarios de drogas consume con el temor de ser detenido”

Este año la Ley de Estupefacientes 23.737 cumple 30 años y los resultados de su aplicación son desalentadores. En los últimos años, y en particular después del fallo Arriola de la Suprema Corte de Justicia, se han multiplicado las voces que reclaman su derogación. ¿Qué dicen los especialistas de diferentes áreas? Esas miradas convergieron en este panel que abrió el abogado especializado en Derecho Penal Albino José Stefanolo.

“Cuando se dejó atrás la Ley anterior de Lopez Rega, en ese momento, era una esperanza la nueva Ley. Pero las normas per se no significan que sean buenas. Estas leyes han olvidado a la sociedad y al que deben proteger que es el ciudadano”, declaró Stefanolo.

“Con la reforma aparecen las figuras de tenencia simple y tenencia con fines para consumo. Se reconoce el consumo. Estableció el tratamiento obligatorio para no penalizar a quien era hallado en circunstancias de consumo. Pero consagraba principios que no tenían lógica”.

También se refirió al establecimiento de dosis mínimas. “No se puede hablar de cantidad cuando se consume, la respuesta es individual. Un fiscal de la ciudad, estableció el límite de 3 gr., de modo que se vuelva a discusiones que estaban dirimidas, de eso los fiscales determinan sus decisiones. Eso es el ordenador de cómo va a funcionar”. “La organización de las personas luchando por un objetivo puede lograr que una ley se modifique”, alentó.

A continuación, Santiago Cunial, Lic. en Ciencias Políticas (UBA), Magíster en Ciencia Política de la Universidad Torcuato Di Tella y estudiante de doctorado de la Universidad de Pensilvania se preguntó cuáles son los factores que obturan una reforma de la Ley 23.737. ”En 2009 y 2013 la despenalización cobra mayor relevancia. Se presentaron distintos proyectos pero se bloqueo la propuesta y no se debatió. ¿Por qué?”

“La continuidad de la ley centraliza acciones en seguridad y delega en la instituciones religiosas las responsabilidades de tratamiento. La ley focaliza en narcotráfico y habilita un contexto en el que elaborar políticas integrales se vuelve más complejo”.

“En 2009 hubo oportunidad para debatir con el fallo Arriola. Distintos partidos propusieron proyectos de ley, pero se estancó el debate, por ausencia de un consenso en la sociedad para avanzar en un cambio de este estilo. ¿Qué significa un consenso social? Las políticas públicas no son resultado de un gobierno solamente, sino que se dan por interlocución con otros actores, por ejemplo la Iglesia”.

“El interés de la iglesia católica no es nuevo en la construcción del problema droga, quedando alineada a temas como prostitución, aborto. La iglesia se valió de comunicados oficiales y en la actuación de curas villeros para justificar acciones del episcopado en general. Se valió de su pretendida expertise en la problemática de drogas para desestimar propuestas del gobierno. Asumían que representantes políticos no conocían lo que sucedía en los barrios”. En el año 2013 asume Bergoglio como papa, lo cual implicó mayores costos en términos de avances políticos. En paralelo al bloqueo de iniciativas legislativas, la iglesia católica tomo un rol activo en asistencia de temas de drogas”.

“Existen motivaciones que exceden las cuestiones ideológicas. Con la Ley 23.737 se generó una demanda sostenida de este tipo de organizaciones. Se fueron creando intereses que son económicos, no ideológicos”. “Frente a la inacción del Estado en determinadas áreas, estas instituciones son las que tienen iniciativas para subsanarlas”.

Franco Picardi, Fiscal Federal ante los Juzgados Federales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal comenzó su exposición trayendo el caso del sobreseimiento de cinco mujeres trans procesadas por comercialización de estupefacientes. “Se logró probar el extremo estado de vulnerabilidad en el que se encontraban estas personas, haciendo un análisis de la vulnerabilidad estructural y luego de cada una de estas mujeres sometidas al proceso. Nos encontramos con la utilización de estas mujeres por parte de una organización que se valía de su vulnerabilidad”, afirmó.

“No se puede penalizar el consumo. Pero es necesario ir un paso más allá y pensar la no punición de los que se encuentran en los eslabones más débiles de las cadenas de narcotráfico, que son personas en contextos del vulnerabilidad”.

“Uno de los puntos importantes fue demostrar que se encontraba afectada su autodeterminación, para demostrar estado de necesidad exculpante, disculpante. Para ello es fundamental la autodeterminación desde el punto de vista de la teoría del delito, por la marginalidad y vulnerabilidad en la que se encontraban”.  “Vemos cómo la ley castiga a la minoría sexual, pobres, sin educación, sin salud, en un paradigma de la criminalización primaria”, observó.

 “En 2016 el mandato del experto independiente que visitó Argentina, elaboró un informe que constató numerosas violaciones a derechos humanos. La implementación negativa de determinadas leyes como la 23.737 se utilizan para llevar a cabo campañas de persecución a personas transgénero. El 90% de las personas trans son detenidas por motivos vinculados a esta ley”, puntualizó.

Luego Antonella Tiravassi, investigadora sobre seguridad y justicia en el CELIV/UNTREF, expuso datos de diferentes investigaciones para dar cuenta del fracaso de estos 30 años de la ley. “La política de drogas es una guerra contra las mujeres, que históricamente fueron las grandes invisibilizadas del sistema penal. Las cárceles fueron pensadas por y para hombres”, señaló.

“En los últimos años, la tasa de encarcelamiento de mujeres aumento 240 % (CELS)”. Un informe de WOLA muestra que aumentó la prisión preventiva en las mujeres en relación incluso con los varones en América Latina. El delito de drogas es la primera causa para las mujeres, que tienen trayectorias de infancia y de vida vulnerables. La cuestión económica pareciera ser diferente a los varones”.

Cerró las exposiciones de este panel Carlos Passarelli, Director de ONUSIDA para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, quien propuso “buscar la integralidad de los abordajes. Las personas que más sufren por las políticas de drogas son las más vulnerables desde el punto de vista social. El principio de proporcionalidad de las condenas, y prohibir detenciones arbitrarias y torturas son modificaciones urgentes. El tema de las drogas no es solo una cuestión de salud, sino de pobreza, de hambre., de desarrollo económico. Está vinculado a todo el espectro de la vida humana”, enfatizó.

El discutidor fue Ignacio Canabal, director del Dispositivo Integral de Abordaje Territorial (DIAT), barrio Triángulo, Rosario, que comenzó preguntándose: “¿En qué momento estamos ahora?”, “Se reconoce el fracaso de esta ley, se reconoce el uso médico de la planta de cannabis, pero de todas formas se necesita hacer un análisis con datos duros: en los últimos 10 años se duplicaron las detenciones de tenencia para consumo”.

“El gran negocio de la guerra contra las drogas sigue avanzando. También la patologización de los usuarios de drogas, es un logro que haya ley de cannabis medicinal para quien tiene una patología, pero no para todos los demás”.

“El colectivo de usuarios de drogas consume con el temor de ser detenido. Después de 30 años necesitamos pensar otro marco regulatorio sobre las sustancias ilegales, tienen que haber una masa crítica para pensar respuestas diferentes, y crear otros marcos regulatorios”.

Moderó el panel Alejandro Corda, abogado e investigador de Intercambios Asociación Civil.

“Toda presa es política, pero si vendiste falopa en la calle, ahí no… Hay un feminismo que no tiene conciencia de clase y nos infantiliza”

Panel: Perspectivas antiprohibicionistas. Los cuerpos como territorios de disputa: del control a la autonomía

¿Cómo recuperar la soberanía sobre los cuerpos? ¿Qué expresiones o formas organizativas recuperan el derecho a la autonomía y al placer? ¿En qué sentidos configuran perspectivas antiprohibicionistas? ¿Qué reivindicaciones tienen en clave de políticas públicas? ¿Qué puentes tender entre los movimientos no prohibicionistas en el  campo de las drogas, del trabajo sexual y de otros controles sobre los cuerpos disidentes?, fueron algunas de las preguntas disparadoras del último panel de #17ConfeNacDrogas con el puntapié inicial de Florencia Corbelle, Doctora en Antropología (UBA). “El campo de lucha por los derechos de lxs usuarixs de sustancias ilegales está compuesto por una multiplicidad de organizaciones sociales. La penalización de la tenencia de drogas ha impreso en el activismo un carácter específico”, argumentó.

“Lxs activistas han sido blanco permanente de persecución policial. Hasta hace muy poco tiempo la mayoría de los espacios de socialización eran espacios virtuales, de ocultamiento. Experimentan este paradigma prohibicionista y las prácticas de poder judicial, por ejemplo. Eso les dio el derecho a ser reconocidxs como interlocutores validxs. El concepto de usuario responsable es central: permite posicionarse de otra manera incluso con miembros no consumidores”.

“El crecimiento de un colectivo logró que se multiplicaran sus acciones, instalar estos temas en agenda parlamentaria, e implico un paulatino corrimiento del lenguaje de los derechos individuales a uno de los derechos humanos”, explicó.

“Dar cuenta de la lucha de estos activistas supone atender a formas particulares de experimentar, resistir y denunciar el poder de policía y el funcionamiento de la justicia penal, a través de un largo camino que se inicia en la clandestinidad y pretende conquistar, a su paso, el derecho a circular libremente, acceder al sistema de salud, elegir un estilo de vida y hacer libre uso del propio cuerpo, pero también a ser reconocidos como interlocutores válidos, sujetos políticos plenos con el derecho a organizarse, manifestarse, protestar y demandar por lo que entienden son sus derechos”.

Respecto a los debates sobre despenalización que tuvieron lugar en el Congreso, Corbelle señaló que “el concepto de placer no figuro en ninguno de los debates. Placer como parte importante de la elección de un consumo no se incluye, y tampoco en relación al cannabis medicinal. Si no aparece, el concepto lleva a las bases morales y medico-sanitarias sobre las que se elaboró el paradigma medico prohibicionista: sustancias malas que intoxican y buenas que curan. Son falsas dicotomías que determinan también los argumentos de los debates. Las bases sobre las que se asienta el prohibicionismo permanecen intactas”, concluyó.

A continuación, Daniela Montenegro, Lic. en Psicología, integrante de Reset – Políticas de Drogas y DDHH, destacó “la regulación del mercado ilegal de drogas como la única alternativa real al prohibicionismo”. Luego se preguntó cuáles son las «consecuencias» de las políticas de drogas vigentes en el país, lo cual fue respondido con una serie de datos estadísticos. ”El 85% de la atención sanitaria ambulatoria y residencial está dirigida a varones, jóvenes, en su mayoría de sectores de clase baja. El 88% de las mujeres alojadas en el servicio penitenciario federal están detenidas por delitos de drogas. Si consideramos las mujeres extranjeras, asciende al 91%. Se continúan reclamando más dispositivos, cuando los que están deberían perfeccionarse, adecuarse y repensarse”, argumentó y planteó el interrogante de “en qué términos en clave de género podemos pensar esta demanda hacia el Estado”.

Luego fue el turno de la periodista Florencia Alcaraz, miembro del colectivo Ni Una Menos en Argentina. Para ella, “desde el periodismo feminista se pueden pensar formas de visibilizar el problema y estrategias más continuadas para sostener la conversación”. Luego hizo referencia a la  historia de una joven fallecida que se desconoce la identidad y se transformó en una deidad, a la cual muchas personas van a rendirle culto y es llamada almita desconocida. “Las mujeres en estas situaciones son como almitas desconocidas. Estamos limitadas al momento de contar sus historias, no logramos ponerle cara, trayectoria vital, deseos, autonomía. Debemos sacar del closet este tema, para que dejen de ser almitas desconocidas”.

Por otro lado, señaló que “las personas trans en Ciudad de Buenos Aires están más representadas en la cárcel que fuera de ella” y propuso “pensar un pacto feminista con perspectiva de derechos humanos” y “desarrollar estrategias transnacionales, dada la cantidad de historias atravesadas por la condición migrante”.

La última expositora fue Georgina Orellano, Secretaria General de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina en acción por nuestros derechos (AMMAR), quién se refirió a las usuarias de drogas en el colectivo de trabajadoras sexuales y también al trabajo sexual, “trabajo que decidí ejercer” aclaró.

“No concuerdo con el discurso victimizante, que cree que nos tienen que dar reinserción en el sistema”. “Hablar de autonomía, de trabajo sexual y de drogas, son temas que en la sociedad generan un closet. El capitalismo hizo creer que cuando se habla de seguridad se piensa en policía y políticas de criminalización. Terminamos condenadxs y ejercemos nuestra soberanía en lugares ocultos en los que se reprime la soberanía y la autonomía. Si te vas a drogar por medicina está bien, pero si lo vas a hacer por placer está mal visto, del mismo modo que la que decide ejercer el trabajo sexual tiene una mala vida”.

Para la representante de AMMAR, algunos sectores del movimiento feminista caen en prejuicios y desconocimiento. “Hay tibieza para hablar de drogas o de trabajo sexual. El termómetro del feminismo llega hasta cierto punto, pero no toma conciencia de clase. Reinterpreta la vida de esas mujeres como víctimas. Las salvadoras van a pensar por nosotras. Por otro lado, las políticas institucionalizadas nos infantilizan. No es tiempo de tibiezas, si nos incomoda hablar de putas y drogas es porque nos interpela, y entonces, qué mejor que juntarse y hablar de ellas”.

Ofició de discutidora María Pía Pawlowicz, coordinadora del área de Investigación de Intercambios AC quien apuntó  algunas cuestiones que se fueron reiterando en las exposiciones: “Los problemas que las expositoras mencionan giran alrededor de las mismas preocupaciones: criminalización de la vida social, «consumo en el closet», negación, miedo, ocultamiento y prejuicios hacia lxs usuarixs de drogas, las mujeres, las trabajadoras sexuales. Discursos culpabilizantes y moralizantes, discursos que hablan por otrxs, discursos desde el desconocimiento. Tenemos que problematizar aquellas situaciones que vulneran los derechos humanos denunciando los  mecanismos de control social.”

¿Con quienes construir poder? Se preguntó Pawlowicz. “Diferentes actores y actrices sociales como activistas, usuarixs, periodistas, feministas, investigadores y tantos otrxs. Para poner nombre, cara, cuerpo, y singularizar las situaciones. Es importante lo que Georgina enfatizó acerca de la cuestión de la clase social. Si el feminismo no está atravesado por la clase social, pierde potencia”.

¿Y hacia dónde? “Se planteó que es importante que los feminismos incluyan en su agenda las reivindicaciones de lxs usuarixs de sustancias. Todas las expositoras coincidieron en la urgencia de plantearse el desafío y el trabajo de construir alianzas, un pacto feminista. No son tiempos de tibiezas. Y para esa construcción tenemos que dejar los lugares cómodos, para construir con otrxs y hacerlo ahora.”

La moderadora fue Jorgelina Di Iorio, coordinadora del área de Intervención y Capacitación de Intercambios AC.

Strong questioning of the Narcotics Law 23.737, as well as anti-prohibition proposals and claims concerning individual sovereignty, were a few of the central themes that fired the debates of the 17th Annual National Drug Politics Conference.

“The Law 23.737 has been in effect for thirty years; its reform poses an untenable debt to democracy”.

Strong questioning of the Narcotics Law 23.737, as well as anti-prohibition proposals and claims concerning individual sovereignty, were a few of the central themes that kickstarted the debates of the 17th Annual National Drug Politics Conference.


The first panelist was congresswoman SilvinaFrana, president of the Addiction Prevention and Drug Trafficking Control Commission. For the legislator, “from a political standpoint we must open our eyes and support the work being done on such a growing and sensitive topic, with a reality that challenges and anguishes us…From the commission, we try to bring light onto the debate and develop concrete solutions specific for each territory and reality. The state must assume these views that place human beings in the center.”

On behalf of Secretary Roberto Moro, the Director of International Relations of SEDRONAR, Carola Lew said, “SEDRONAR accompanies this space and highlights the continuity of these conferences that now on the seventeenth year, allow the discussion of the implementation of public policies and the possibility to reflect and think.” In addition, the official stressed that the current management of SEDRONAR seeks, “the production of strategic information to generate public policies with scientific evidence and respect human rights.”

Graciela Touzé, president at Intercambios AC, stated that “the law 23.737 has been in effect for thirty years, and its reform poses an untenable debt to democracy” and affirmed that “this conference is again the stage in which we reiterate the need to decriminalize the possession of narcotics, self-cultivation for personal use, and the implementation of policies oriented towards crime reduction. Furthermore, this conference reaffirms the need to review the proportions of sentences for drug-related crimes, incorporate a gender perspective that takes women into account–especially the most vulnerable ones (those in poverty and heads of households)–and finally the need to question the use of this topic to stigmatize and exclude adolescents and young adults from public sectors.

Two Generations of Health Promoters

At the end of the opening panel, an emotional and comforting moment occurred. In commemoration of twenty years of the “Locos de Avellaneda” reduction program, the community leaders Juan José González and Diego Santillán were given special recognition. In addition, Emir and Matías, accompanied by Lucas on guitar, all teenagers a part of the group NTSZ (Do not Feel Zipped) from González Catán, improvised with rap the legacy they take from those leaders and expressed their opinions on issues that affect youth in their neighborhoods, such as stigmatization and police persecution.

We Demand the Legalization of Marijuana, Abortion and Comprehensive Sexual Education in Schools

Diverse Youth Panel: Navigating Current Scenarios

The youth are transforming the world in which we live. They are a movement, at times inadvertently invisible or intentionally invisibilized. They express a diverse way of living in this world. What do these voices tell us? What do they speak of? In what scenarios? How do they do it? What conflicts do they encounter in attempting to be heard? What challenges do they face? With these questions, we initiated the second panel of the #17ConfeNacDrogas (17th National Drug Conference).

The discussion was opened by Juan Carlos Escobar, coordinator of the Ministry of Health and Social Development of the Nation’s National Program of Comprehensive Health in Adolescence, who presented some statistical numbers that account for the harsh realities of adolescents in our country. “There are concrete barriers to accessing the healthcare system. Regarding adolescent health, we focused on those under 15 years of age. For adolescent mortality, 60% die by suicide, homicide, and accidents. On the other hand, 2500 girls each year between 10 and 14 years old give birth, and 80% are unplanned. There is inequity in access to legal interruption of pregnancy,” he said. He then explained that in order to involve the voice of the teens on the subject of masculinity, they developed the research project “Socialization in high school forms a way of being” with adolescents from 13 to 16 years old educated about the areas of gender, violence, and the relationship with the health system. “There is a naturalization of privileges,” he explained. “There is hegemonic, archetypal masculinity of the protector male provider. The boys say things like: “the man is the one who works,” “we are like monkeys,” “if you tell a guy I love you, it is gay.” We feel dislocated before the possibility of seeing women as a couple. Violence is also naturalized: “a blow is a caress at full speed, they say.” “Women have a leading role in this subject, and this is a learning experience for us (men).”

Diega, a member of @lesjovenes, stated that “when neoliberalism came about, political spaces were curtailed and it became less fashionable to take part in politics. School protests were no longer popular. From 2015-2019 there were changes among the youth, not only technological but also in distancing themselves from politics and a stronger interest in individualism. We have to create a different network to think about how feminism came to change everything. LesJovenes is cross-sectional; we think about youth from a different perspective. We are not the generation that lived in the absence of a future; there are guardians of this right. We are a youth born in hope”. He continued to say, “we have our own agenda; we are fighting for the legalization of marijuana, abortion, and comprehensive sexual education in schools.”

For his part, Luciano Cadoni, the officer of the Child Rights Protection Program of the Church World Service (CWS) for Latin America and the Caribbean, presented reflections from the investigation “Childhood that Counts,” of children with parents imprisoned for minor offenses related to drugs. “We see a stigma in neighborhoods, schools, the impact of incarceration on daily life, and children who must assume the role of provider.” This report confirms what the children told us in these five years about role changes within the family: they move, they have no future, they repeat grades in school. When this happens, it’s a disaster, show the conclusions of this report. Children cannot be harmed by what their father or mother did.”

The discussion continued with the wisdom and voice of expert Pablo Vommaro, Assistant Researcher at CONICET with a Ph.D. in Social Sciences. He reflected on the youth as a whole, different forms of participation, and how the methods of being with others are constructed. “Space acquired another social, territory is not the same as space, the idea that a space is created in the social leads to assume diversities as generational, not thinking from homogenization. We look to erase differences, think of the inequalities they experience, and raise the question of how to think about this multidimensionally. Just as we talk about a patriarchal world, we have to talk about an adult-centric world that is committing genocide of youth. We are killing the youth little by little. 8 out of 10 young people say they have achieved their first job through personal contacts, but the adult-centric world continues to say ‘go to school to get a job.’ A young person with precarious contacts will get precarious work; then they will not accomplish much. The job is only for consumption. Youth politicize the previous generation.”

Panelist Paula Goltzman of Intercambios AC highlighted, “cross-cutting points to be thought about, ways of being with others, supporting peers, building the organization, being supportive and sustained. Take charge of your own imprint. Think from social intervention. There is a tendency of individual approach and not to see that network of support, of pairs and of care.” On the other hand, she highlighted the “necessary passage from the prevention to the management of pleasure and care. Let’s let go of the preventive perspective,” she proposed, and asked to “put on the agenda not from the risk standpoint, but from a perspective of vulnerability it is the responsibility of adults and institutions.”

Moderator Victoria Sverdlick form Intecambios AC

Law 23.737: Thirty Years of Failure

“The typical drug consumer does so in fear of being detained.”

This year, Drug Law 23.737 turns thirty, and the results of its implementation are disheartening. In the past few years, especially after the FalloArriola case, there has been an increase in supporters of its repeal. What do experts have to say? These views are converged in this panel opened by Albino Jose Stefanolo; a lawyer specialized in criminal law. “When the previous law of Lopez Rega was disregarded, there was hope in a new law. The norms per se are not necessarily good. These laws have forgotten society and who they must protect, the citizens,” declared Stefanolo.

“With the reform appear the figures of simple possession and possession with purposes for consumption. Consumption is recognized. He established mandatory treatment so as not to penalize, who was found in circumstances of consumption. But he enshrined principles that had no logic.” He also referred to the establishment of minimum doses. “You cannot talk about quantity when it is consumed; the answer is individual. A city prosecutor established the limit of 3 grams so that they return to disputes that were settled, that’s why prosecutors determine their decisions. This is the order of how it’s going to work. The organization of people fighting for an objective can make a law change,” he encouraged.

Santiago Cunial – Political Science B.S. (UBA), Political Science M.S. (Universidad Tocuato Di Tella) and a Ph.D. candidate at the University of Pennsylvania – asked himself what factors obstruct a reform to the law 23.737. “In 2009 and 2013, the decriminalization gains more importance. Many projects were proposed, but were blocked and not debated. Why? The continuity of the law centralizes security actions and delegates the responsibility of treatment to religious institutions. The law focuses on drug trafficking and enables a context in which developing comprehensive policies becomes more complex. In 2009 there was an opportunity to debate with the Arriola ruling. Different parties proposed bills, but the debate stalled due to the absence of a consensus in society to advance a change of this style. What does a social consensus mean? Public policies are not the result of a government alone but are given by interlocution with other actors, for example, the Church. The interest of the Catholic Church is not new in the construction of the drug problem, being aligned to issues such as prostitution and abortion. The church used official communications, and in the objective of priests from impoverished communities to justify actions of the episcopate in general. These priests used their false expertise on the drug problem to dismiss government proposals. They assumed that political representatives did not know what was happening in the neighborhoods. In 2013, Bergoglio ascended as pope, which implied higher costs in terms of political advances. In parallel to the blockade of legislative initiatives, the Catholic Church took an active role in assisting drug issues. There are incentives that exceed ideologic issues. With Law 23.737, there was a demand for these types of organizations, and economic incentives were developed. Due to the lack of action from the state in regard to specific areas, these institutions are the ones with the initiative to remedy the problem.”

Federal Prosecutor Franco Picardi, in front of federal judges in Criminal and Correctional of the Federal Capital, began his discussion bringing up the case of the acquittal of five trans women processed for drug commercialization. “Their state of extreme vulnerability was proved by analyzing the structural vulnerability and then their individual vulnerabilities. We encountered these women through an organization that used their vulnerability. You cannot penalize consumption. But it is necessary to go a step further and think about the non-punishment of those who are in the weakest links of the drug trafficking chains, who are people in contexts of vulnerability. One of the important points was to show that their self-determination was affected, to demonstrate a state of exculpating, apologetic need. For this, self-determination is fundamental from the viewpoint of the theory of crime, because of marginality and vulnerability in which they find themselves. We see how the law punishes sexual minorities, the poor, those without education, and those without health in a paradigm of primary criminalization,” he observed. “In 2016, the mandate of the independent expert that visited Argentina developed a report that verified numerous human rights violations. The negative implementation of many laws such as Law 23.737 is used for persecution campaigns against the transgender community. 90% of trans men and women are detained for reasons linked to this law”.

AntonellaTiravassi, security and justice researcher at CELIV/UNTREF, stated the data from a variety of research to account for the failure of the last thirty years of this law. “Drug politics is a war against women that historically were gravely invisibilized in the penal system. The prisons were thought of by and for men. In recent years, the incarceration rate of women increased by 240% (CELS). A WOLA report shows that preventive detention increased among women in comparison to men in Latin America. The crime of drugs is the first cause for women, who have vulnerable childhood and life trajectories. The economic issue seems to be different for men.”

The panel presentations were closed by Carlos Passarelli, Director of UNAIDS for Argentina, Chile, Paraguay, and Uruguay, who proposed “to look for the integrality of the approaches. The people who suffer most from drug policies are the most vulnerable from the social point of view. The principle of proportionality of sentences, and prohibiting arbitrary detention and torture are urgent changes. The issue of drugs is not just a matter of health, but of poverty, hunger, and economic development. It is linked to the whole spectrum of human life,” he said.

The panelist Ignacio Canabal, director of DIAT (Dispositivo Integral de Abordaje Territorial), began asking himself: “In what moment are we now? We acknowledge the failures of this law; we recognize the use of medical marijuana; nevertheless, we need analysis with hard facts; in the past ten years, arrests for possession have doubled. The large business of the war on drugs continues to advance. Also, the pathologization of drug users–it is an achievement that there is a medical cannabis law for those who have an illness, but not for anyone else. Drug users do so in fear of being arrested. After thirty years, we need to think of other regulations of illegal substances. There needs to be a critical mass to develop various solutions and create other regulatory marks”.

Panel moderator Alejandro Corda, lawyer and researcher of Intercambios AC.

All media is political, but if you sold drugsin the streets, then it is not.  There is feminism that does not have consciousness of class, and it makes us all childlike.

Panel: Anti-Prohibition Perspectives.

Bodies as Territories of Debate: From Control to Autonomy

How to regain sovereignty of bodies? What organizational expressions or forms regain the right to autonomy and pleasure? In what sense are anti-prohibition perspectives configured? What claims are coded in public policies? What bridges tender between the anti-prohibition movements in the drug field, of sex work and other controls of our dissent bodies? These were some of the questions posed in the last panel of the #17ConfeNacDrogas with the original footnote of Florencia Corbelle, Anthropology Ph.D. (UBA). “The battlefield for the rights of substance users is composed of multiple social organizations. The criminalization of drug possession has created a specific character for activism. Activists have been a permanent target of police persecution. Until very recently, most socialization spaces were virtual spaces of concealment. For example, they experience this prohibitionist paradigm and practices of judicial power. That gave them the right to be recognized as valid interlocutors. The concept of the responsible user is central: it allows positioning in a different way even with non-consumer members. The growth of a collective managed to multiply their actions, install these issues in the parliamentary agenda, and imply a gradual shift of the language of individual rights to one of human rights,” she explained.

“To give an account of the struggle of these activists means understanding the particular ways of experiencing, resisting, and denouncing the power of police and the function of the criminal justice system. This is done through a long path that begins in hiding and seeks to conquer the right to move freely, access the health system, choose a lifestyle, and make free use of one’s own body, but also to be recognized as valid interlocutors–full political subjects with the right to organize, demonstrate, protest, and demand for what they understand is their rights.” Regarding the debates on decriminalization that took place in Congress, Corbelle pointed out that “the concept of pleasure did not appear in any of the debates. Pleasure as an important part of choosing a consumption is not included in the debates, nor is it mentioned in relation to medical cannabis. If it does not appear, the concept leads to the moral and medical-sanitary foundations on which the prohibitionist medical paradigm was developed: bad substances that intoxicate and good that cure. They are false dichotomies that also determine the arguments of the debates. The foundations on which the prohibition is based remain intact,” she concluded.

Next, Daniela Montenegro, Bachelors in Psychology, member of Reset – Drug Policy and Human Rights, highlighted “the regulation of the illegal drug market as the only real alternative to prohibition.” Then she asked what the “consequences” of current drug policies in the country, which was answered with a series of statistical data are. “85% of ambulatory and residential health care is aimed at men, young people, mostly from lower class sectors. 88% of women housed in the federal penitentiary service are detained for drug offenses. If we consider foreign women, it amounts to 91%. They continue creating more services instead of perfecting, adapting, and rethinking those that already exist. In what way in terms of gender can we present this demand to the State.”

Then it was journalist FlorenciaAlcaraz turn, member of the organization Ni UnaMenos in Argentina. For her, “from feminist journalism, you cannot think of ways to make the problem visible, or more continuous strategies to sustain the conversation.” Then she referred to the story of a young deceased woman whose identity is unknown and became a deity, to which many people will worship her, and she is called an unknown little soul. “Women in these situations are like unknown almites. We are limited when telling their stories; we cannot identify the face, life history, desires, and autonomy. We must take this issue out of the closet so that they cease to be unknown alleys.” On the other hand, she stated that “trans individuals in the city of Buenos Aires are more represented inside prisons than outside of them” and proposed “thinking of a feminist pact with a human rights perspective” as well as the idea to “develop transnational strategies due to the stories learned from migration.”

The last panelist was Georgina Orellano, Secretary General of the Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina en Accion por Nuestros Derechos (AMMAR), who referred to female drug users in the sex work field and sex work as, “work I decided to do.” She said, “I do not agree with the victimizing discourse, which believes that we have to be reinserted into the system. Talking about autonomy, sex work, and drugs are issues that generate a closet in society. Capitalism made us believe that when we talk about security, we think about police and criminalization policies. We end up condemned and exercise our sovereignty in hidden places where sovereignty and autonomy are repressed. If you’re going to drug yourself for medicine, it’s fine, but if you’re going to do it for the pleasure, it’s frowned upon, just as the one who decides to do sex work has a bad life.” For the representative of AMMAR, some sectors of the feminist movement fall into prejudice and ignorance. “There is tepidity in the talk about drugs or sex work. The thermometer of feminism reaches a certain point, but it does not take class consciousness. It reinterprets the lives of these women as victims; saviors will think for us. On the other hand, institutionalized policies infantilize us. It is not a time of tepidity, if it bothers us to talk about whores and drugs it is because it challenges us, and then, what better than to come together and talk about them.”

Maria Pía Pawlowics, a research coordinator at Intercambios AC, pointed out some issues that were reiterated in the discussions. “The problems mentioned by the panelists focus around issues of criminalization of social life, in closet consumption, negation, fear, hiding, and prejudice towards users, women, and sex workers. Discourses of blame, discourses that speak for others, and discourses of ignorance. We have to make problematic the situations that place human rights in a vulnerable state and denounce the mechanisms against social control”.

“With whom to build power?” Pawlowicz asked. “Different actors and social actresses as activists, users, journalists, feminists, researchers, and so many others. To name, face, body, and singularize the situations. It is important what Georgina emphasized about the question of social class. If feminism is not crossed by social class, it loses power. “And to where?” It was stated that it is essential for feminism to include in its agenda the demands of substance users. All panelists coincided on the urgency of the defiance and work to build relations, a feminist pact. These are not times for tepidity. For this development, we must leave our comfort spaces to build with others and do it now.

The moderator was Jorgelina Di Iorio, coordinator of the Intercambios AC Intervention and Training area.

Comments are closed.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial