noviembre
30

Esta conmemoración es una oportunidad para tomar conciencia y mejorar la comprensión del VIH como un problema de salud pública mundial.

Desde Intercambios AC mantenemos el compromiso de participar activamente y seguir aportando para satisfacer las necesidades sanitarias y los derechos humanos de las personas que consumen drogas, en especial aquellas que se inyectan drogas y que viven con VIH. Los usuarios de drogas son uno de los tantos grupos vulnerables respecto a esta epidemia y el aumento de vulnerabilidad frente al VIH asociado sigue siendo un problema crucial.

 

Naciones Unidas se ha comprometido a acabar con la epidemia de Sida para el año 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Para ello será imprescindible que los países sostengan los niveles de inversión para el fortalecimiento de los sistemas de salud, así como el financiamiento de las organizaciones de la sociedad civil abocadas a la epidemia para que puedan continuar con su vital tarea.

 

Así mismo, debe profundizarse la promoción de servicios de reducción de daños, de los cuales los más importantes para prevenir la infección por el VIH son los programas de agujas y jeringas, la terapia de sustitución con opiáceos, el asesoramiento y las pruebas voluntarias y el tratamiento antirretrovírico. Según ONUSIDA, el 43% de los países con uso documentado de drogas inyectables, no han puesto en marcha programas de suministro de agujas y jeringas.

 

En nuestro país, 3 de cada 10 diagnósticos de VIH se consideran tardíos, es decir que se realizan en una etapa avanzada de la infección cuando el virus ya ha debilitado las defensas del cuerpo, según el último Boletín Epidemiológico publicado por la Dirección de Sida y ETS del Ministerio de Salud de la Nación.

 

De acuerdo a estos datos, la epidemia de VIH en la Argentina continúa estable: se producen 6.500 nuevos diagnósticos por año y se estima que son 120.000 las personas que tienen el virus, aunque un 30% de ellas lo desconoce. Del total de personas que conocen su diagnóstico, el 81% está en tratamiento y la mayoría de ellas se atiende en el sistema público de salud.

 

Más allá de los números, es importante que no se escatimen esfuerzos en fortalecer los servicios de diagnóstico y tratamiento, garantizando el acceso de las personas que usan drogas, uno de los grupos más vulnerables respecto a esta problemática.

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