Compartimos “Ideas Poderosas”

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junio
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Después de varios años de trabajo sostenido con adolescentes en distintos espacios, organizaciones e instituciones, sentimos que era necesario volcar en un escrito todo ese camino transitado y aún en tránsito.

El pasado 25 de marzo presentamos el libro «Ideas Poderosas. Producción de salud y cuidado en el uso de drogas con adolescentes»  en el Centro Cultural de la Cooperación. Descargá el libro gratuitamente aquí.

En una colmada sala Jacobo Laks, la presidenta de Intercambios AC Graciela Touzé moderó el panel de presentación integrado por Débora Kantor, Damián Fernández Courel y una de las autoras, Paula Goltzman. Aquí les brindamos un resumen se dijo sobre este nuevo material que aborda las intervenciones con adolescentes.

Débora Kantor

Me parece un título muy interesante, que incluye algo a lo que Intercambios AC nos tiene acostumbrados: las personas usamos drogas. Algo que no es lo esperable en general. Y menos aun entre quienes trabajan todos los días con adolescentes en ámbitos e instituciones bien diferentes. Las personas usan drogas, los adolescentes también, aunque no todos. No todos los que usan drogas están en problemas. Las drogas no son todas iguales. Nos lo vienen diciendo hace tiempo y por suerte nos siguen ofreciendo renovados elementos para discutir, y para confrontar con otras ideas, como la de Gabriela Michetti que dijo “la droga mata tanto a los pobres como a la gente normal”, que postula la pobreza como anormalidad, no como rasgo estructural de sociedades fragmentadas e injustas, sino como un atributo personal ligado además a estigmas humillantes. Michetti y los suyos no tienen ideas poderosas, tienen ideas horrorosas. Aunque tienen momentáneamente el poder.

Suelo decir que lo nuestro es educar y a lo sumo prevenir educando. Esto es habilitando diálogos verdaderos, dando lugar a experiencias valiosas, aproximándonos a temas interesantes que no necesariamente remitan a aquello de lo cual se quiere alejar a chicos y chicas, aquello que queremos prevenir. Sería bueno, suelo decir, estar menos obsesionados por prevenir y más por multiplicar y enriquecer las oportunidades de aprendizaje, de disfrute, de producción, de exploración del mundo. Lean atentamente la introducción y no aparece la palabra prevención. No tengo nada en contra de la prevención y por supuesto hay mucho por prevenir. Pero he desarrollado una suerte de radar anti-preventivo ya que, no siempre, pero con frecuencia, trabajo con educadores que antes de conocer a los pibes y las chicas, de saber qué hacen, qué piensan, de conocer sus problemas, sus sueños, sus temores, antes de todo eso quieren prevenir. Sienten, creen, saben, de que están ahí para prevenir. Y que prevenir es informar, alertar, asustar, o prohibir. Todas cuestiones que las autoras discuten y ponen entre paréntesis para resignificarlas luego. También encuentro educadores que algo conocen de esos problemas, temores y sueños, y entonces porque son adolescentes, porque son pobres, porque escuchan tal música o por lo que sea, conviene desplegar artillería preventivista. 

Digamos que algo del trabajo con educadores, de la formación y capacitación, pasan por estos temas. En ese marco, muchas de las ideas que se trabajan aquí resultan centrales. Tomo algunas. La idea de sostén, de soporte. Estas páginas insisten y orientan al adulto en esta imagen de sostén y en esa práctica clave del soporte, que es complicado. No resulta fácil soportar adolescentes. Pero sin soporte no hay figuras adultas que sirvan de algo y camino posible para hacer crecer la autonomía y responsabilidad de pibas y pibes. El libro promueve estas figuras adultas comprometidas. Y entre las coordenadas que tira, rescato la necesidad de correrse tanto del adulto-centrismo cuanto del adulto diluido, que propone paridad cuando en ninguna circunstancia somos pares. Abonando esas ideas, destaco que el protagonismo de los y las adolescentes en discusiones y procesos grupales acerca de sus vidas, es en buena medida producto, no de la desaparición del adulto, sino de intervenciones adultas relevantes.

Todas estas ideas no son teóricas. Ellas van por los efectos. Pero sabemos que grosas teorías sostienen estas ideas poderosas. Apuestan por los efectos que darán lugar a realidades mejores. La potencia de estas ideas radica no solo en la dimensión práctica, sino también en sus fundamentos, todo lo cual no podría ser sin el sustrato y la contundencia de las cifras que ponen a disposición y la sencilla precisión con que se analizan.

El material trabaja en diferentes planos, como lo individual y lo grupal; el mundo de los adultos y el adolescente; las macropoliticas y las intervenciones cara a cara; las normas y la vida real; los derechos consagrados y los violados… Se huele, se palpa, la experiencia de trabajo con adolescentes y con referentes adultos. No hay aquí temas no pertinentes o ideas imposibles de llevar a cabo, como las hay a menudo en manuales que se proponen orientadores. Hay una búsqueda genuina, un recorrido de intervenciones en situaciones diferentes, una tradición propia en el trabajo territorial, unos ensayos y aproximaciones sostenidos en el tiempo. Nadie se los contó a las autoras, son ellas las que nos cuentan a nosotros cómo o en qué situaciones, chicos y chicas discutieron sobre la responsabilidad, el disfrute y la gestión de los placeres. ¡Genial! Por todo eso estas páginas pueden transformarse en herramienta de pensamiento y acción para otros. Una contribución significativa para el enriquecimiento de la tarea de muchas iniciativas que toman estos temas preocupantes y urgentes como pueden, atravesados por ideas de salvación de pibes y pibas en riesgo, habiéndose apropiado del pensamiento dominante, que no para de victimizar y culpabilizar a las y los adolescentes, sobre todo los que viven en condiciones más complejas e injustas.

Este material constituye una bisagra, tal vez, para configurar otros modos y acciones, de manera que puedan tomar distancia del discurso dominante y las estrategias de trabajo que se desprenden de él. Puesto en otros términos, ¿en contra de qué van estas ideas poderosas? Van en contra de las seudo-verdades; contra las propuestas existentes más anodinas que eficaces, respetuosas y cuidadoras de salud; contra las perspectivas que ven pibes en problemas pero no ven problemas en contexto. Por eso ellas meten contexto rabioso; por eso postulan que no hay forma de encarar estos asuntos delicados si no los encaramos en los contextos socio-históricos y culturales en que acontecen. Y no eufemizan. Hablan de políticas represivas, señalan desigualdades y pobrezas que se profundizan, denuncian dificultades para el acceso a la salud de los sectores más precarizados, defienden la exigibilidad de los derechos.

Estas ideas son poderosas porque renuncian de entrada a tomar al atajo punitivista o moralizador. Felicitaciones y gracias por los intercambios.

 

Damián Fernández Courel

Quiero empezar por el titulo y la idea de producción, que tiene que ver con el trabajo y el diálogo, algo que con las autoras hemos compartido y este libro es efecto de algunos de esos diálogos y rondas de discusión sobre el trabajo con adolescentes sobre todo del 3er cordón de La Matanza. Parte de esa territorialidad del Conurbano profundo, del cual emergen parte de esas Ideas poderosas, y que nos obliga a recordar la potencia de los sectores populares organizados, el peso que tienen a la hora de tomar decisiones y para pensar políticas públicas universales para los pibes, que no es lo mismo un pibe de la ciudad de Buenos Aires, aun de los sectores mas postergados, que del Conurbano. Los que venimos trabajando desde siempre allí sabemos que desde eso lugares salen ideas poderosas, políticas poderosas, y pibes y pibas muy potentes para poder cuidarse entre pares, para poder construir algunas de estas cuestiones que desarrolla el libro.

El libro como efecto de un dialogo en torno al trabajo y también un arduo trabajo sobre las palabras. La puesta en forma, la sistematización, la puesta en valor en clave comunicativa, en clave de compartir, palabras que se van a ir entrecruzando, recursos que se van a ir compartiendo y criticas que tendrán que ver con lo que funciona y con lo que no, y parte de esas ideas o propuestas tiene que ver con eso, con ir tanteando, escuchando y apostando a generar escenarios de dialogo y escucha, que no es lo que los educadores estamos acostumbrados en principio. En diferentes instancias o por diferentes motivos, hemos compartido la idea de dispositivo como aquella articulación entre saberes y prácticas, entre saber producido académicamente y un saber instalado y que circula entre los pibes y las pibas y que esos diálogos no son lo común, ni en la gramática de las instituciones académicas, ni en las oportunidades de los adolescentes para poner en valor aquello que saben y que produce salud.

El libro plantea ciertos entredichos bastante interesantes para tres actores: las personas que usamos este libro desde un trabajo profesional o de militancias, algunos de los destinatarios (los pibes y las pibas), y las instituciones. Quiero destacar que gran parte de lo que se produjo fue gracias a instituciones educativas que fueron permeables a iniciativas, a propuestas, a sugerencias, que no es lo común. Por ejemplo, hablar y habilitar en una escuela secundaria la posibilidad del consumo de drogas como algo que están pasando y no solamente como algo que se tiene que evitar. El animarse, por parte de personas que no están en la temática, a reconocer y establecer que ahí hay un problema y que es esta vinculación que el libro desarrolla en extenso de las personas, los contextos y las sustancias. En La Matanza se habilitó, con errores, con tanteos, algo que a lo largo del tiempo fue tomando forma no solo de un libro en este caso, un dispositivo sostenido y que produce salud y educación entre adolescentes, sino la posibilidad de generar una iniciativa entre chicos y chicas que se cuidan, que se quieren, que se conocen y que producen salud. Destaco la posibilidad de que más allá de que tengamos Ideas poderosas, buenísimas, y dispositivos que habilitan, si no hay instituciones que alojen este tipo de iniciativas, que se dan en el marco de una fuerte política pública de un sistema de protección de derechos en el partido de La Matanza.

Esto que yo decía de poner “entre palabras” es por un lado, una invitación, a hablar y escuchar, y es una tensión, porque los que procedemos del campo educativo o de la salud venimos ya con ideas, y este libro nos da la posibilidad de tramar algo, en el sentido de poder intuir proyectos, generar iniciativas, o en algunos casos es hacer lo que se pueda, que después puede traducirse en estos proyectos de los que venimos hablando.

La tercera idea en relación a las palabras, es una frase que voy a descontextualizar del libro que es “volcar en palabras”. Me pareció muy potente para pensar esa imagen perturbadora del volcar, porque además hablaba del tránsito y me pareció interesante la idea de viaje que emprendemos con pibes, chicas, educadores, promotores, decisores e instituciones, de transitar en esta época la producción de salud. Sabemos que los adolescentes se acercan al sistema de salud frente a una urgencia extrema, no es lo habitual, a diferencia de la escuela que tiene un contacto más cotidiano. Esto de acercar la idea de salud y no en clave de prevención, no desde la gramática del miedo sino en todo caso interpelar el deseo, es algo no común que está abriéndose, ampliándose a varias experiencias que se suman a éstas que plantea el libro.

La otra idea tiene que ver con qué produce el libro en nosotros, y con acodarse para conversar. Lo que genera poder instalarse en una ronda para la conversación que va a producir este libro, sobre todo las críticas. Y está bueno porque nos convoca, nos junta, nos vamos encontrando y reencontrando en diferentes espacios y esta idea potente de reducción de daños pero sobre todo de producción de salud con adolescentes, nos apasiona y nos inquieta.

Un segundo conjunto de cosas, pensar como el libro produce un anclaje concreto en la adolescencia y la posibilidad de pensarla como un lapso de tiempo, espacios, territorios y sujetos, donde hay una tarea que tiene que ver, por un lado con el duelo y por otro, con la construcción y la invención. Reconocer en estas tareas, en estas teorías, en estas prácticas, la irrupción del deseo de los adolescentes como un motor y horizonte al que hay que escuchar pero también decodificar. Y se me ocurrían ciertas imágenes de las que propone el libro en torno a la práctica directa con adolescentes, que es que hay que escuchar, y escuchar es una idea que supone hablar. No taponar, no llenar de sentido propio esa conversación, pero sí prestar palabra para que él o la adolescente pueda tomarse de ellas, hacer de sostén, y empezar a construir algo de lo que demanda, de lo que nos pide, expresa o discute. Esto de escuchar suena muy lindo, es potente, pero la posibilidad frente a un adolescente, que está entre el placer y el sufrimiento, no está mal empezar hablando.

Otra cuestión que me pareció importante destacar es que el libro nos propone intervenir sobre las representaciones. Sumaría conmover representaciones, porque intervenir implica ciertos recursos comunicacionales y simbólicos, que pensamos estratégicamente, pero la idea de conmover implica una pasión por la tarea que queda bastante destacado a lo largo del libro. Conmover no solo las representaciones de los y las adolescentes sino de los que trabajamos con ellos.

Creo que la llave del libro es la discusión que propone sobre la responsabilidad, el disfrute y la gestión de los placeres. Me parece una idea poderosa, que empieza a desanudar algunas cuestiones vinculadas con el propio vinculo de trabajar con estos placeres, de trabajar juntos. Yo planteo la idea del uso problemático del libro. ¿Es un manual? No. No queda bien claro qué es, pero es muy lindo y potente.  Pero es un libro que intenta de manera efectiva de cuidar a los que cuidan, y hace de contraseña para encontrarse con otros en esta idea de producir salud.

 

Paula Goltzman

Es mi tarea contarles un poco de la cocina de este material.

Ideas Poderosas llega después de haber transitado varios años en distintos espacios como escuelas, organizaciones sociales, de haber trabajado con pibes y pibas que recrearon y una y mil veces propuestas que presentábamos, o simplemente ellos expresaron “La idea”. Nace de talleres, asambleas y grupos de trabajo con padres, docentes, adultos. Nace de la cantidad de veces que una idea que habíamos puesto en juego en un espacio como NTSZ por ejemplo, se resignificaba y convertía en otra cosa para ponerla en juego en una escuela en La Boca.

Nace del “recalcular” todo el tiempo que la intervención en lo social merece… Planificábamos algo…..no salía…..y venía el “recalculando”.

Y como a esas Ideas alguna forma había que encontrarle, secuenciamos los contenidos en tres partes que intentan remitir a tres situaciones diferentes:

Un primer cuerpo de Ideas para sensibilizar. Sensibilización que tiene que ver con acercar un tema, buscar acercamientos, animarse a pensarlo, iniciarse en él.

Una segunda parte que llamamos Análisis porque lo que importa en ese momento es pensar “que NO todo es lo mismo”. No es lo mismo el porro fumado en la soledad de una pieza de la que no se sale desde hace días, que hacerlo el fin de semana con tu grupo de amigos. Evidentemente no es lo mismo pensar como intervención para el UPD la asistencia de “policías” en la puerta de la escuela, que acompañar a esos pibes con mensajes de cuidado y recibirlos con un desayuno que ayude al bajón, y tampoco es lo mismo entenderlo como un acto descontrolado de adolescentes turbulentos, que mirarlo como un ritual de tiempo y duración definidos que expresa la salida de la etapa escolar.

Distinguir para poder tomar decisiones es la clave de las Ideas en esta parte.

Una tercera parte de Problematizar, el pasito necesario para cuando “debemos” meter mano casi a fondo, poner el énfasis en entender qué hay de nosotros en eso que les pasa a los pibes, y tratar de que salgan pronto y bien de las situaciones más riesgosas.

Las tres situaciones no siempre se dan de manera pura, trabajamos con más de un grupo al mismo tiempo, y todas conviven en un mismo espacio. Pero entonces, ahí, están ustedes y su experiencia, para acomodar las ideas de manera tal que dialoguen con la realidad local que se vive en el barrio, en la organización o institución.

Este material intenta navegar entre varias dimensiones, propone casi todo el tiempo un estar “entre”…

1) Entre las ideas especificas del campo de las drogas (como aquellas que distinguen las distintas relaciones que los sujetos pueden tener con las drogas: experimentales, ocasionales, habituales, dependientes; y aquellas no específicas y que vienen o pueden ser transferidas a otros campos de trabajo, como la idea de autonomía acompañando el crecimiento de una persona capaz de reconocer la necesidad de contar con otros/as para constituirse como sujeto. La autonomía no puede confundirse con individualismo. Autonomía es un término que se acerca mucho más al ejercicio de la responsabilidad, porque no hay modo de hacer o cumplir mi voluntad si al mismo tiempo no me responsabilizo por las consecuencias.

2) Otras Ideas navegan entro lo clásico y la provocación. Un concepto clásico de proponer las dimensiones del qué/quién/cuándo/dónde/cómo para pensar los usos de drogas, hasta la provocación de pensar en clave de Derechos Humanos las intervenciones con adolescentes que usan drogas, proponiendo que “la situación de usar drogas, siempre compleja, muchas veces padeciente, nos interpele en nuestro lugar como adultos, en el papel que cumplimos como organizaciones, no nos habilita a violentar los derechos de las y los pibes cuando el uso de sustancias acontece. No hablamos de derechos como algo exclusivo de la prevención en drogas, sino también pensar los derechos de los pibes cuando tenemos que trabajar en la asistencia. O el reconocimiento que los pibes usan drogas por muchos más motivos que “tener un problema”: porque les gusta, porque construyen identidad, porque pasan un buen momento, o salen de la rutina, incluso porque así son “normales” y a nadie le gusta sentirse “anormal”. Y si como adultos no podemos corrernos de la idea que no todo uso está inspirado en un problema, los que estamos en problemas somos nosotros para poder ser “adultos referentes/adultos sostén/adultos que acompañan”.

3) Otras Ideas navegan entre mirar la singularidad de lo local y nos invitan a mirar los sostenes en el territorio y el contexto de época de una sociedad que nos invita a consumir todo el tiempo, y que es tan hipócrita que condena por eso especialmente a aquellos que tiene que cuidar. Una sociedad brutalmente desigual donde en los últimos años hemos visto agravarse la persecución de los pibes que menos tienen.

4) O las Ideas que miran el sujeto y las que miran el grupo o el colectivo y piensan sus mutuas influencias para proponer mirar en su constitución interdependiente a las personas y los grupos. La relación entre los individuos y los grupos no es una relación influenciada con mayor o menor predominancia de unos u otros, sino que se trata más bien de una relación dialógica desde su origen.

La acción preventiva requiere de un movimiento para que las decisiones individuales sean puestas en contexto, dentro de un grupo social, y en cierta construcción de los beneficios y riesgos de usar drogas, que son siempre individuales y grupales. Todas las personas somos influenciables, al mismo tiempo que tenemos la capacidad de influir en los demás.

Las otras autoras: María Pía Pawlowicz y Jorgelina Di Iorio

Creemos que Ideas poderosas es un material útil; defiendo el sentido de la utilidad, lo que sirve, lo que se hace instrumento. Creo que puede ayudar a trabajar los temas que no están en las currículas pero están en las escuelas. Que no están en los objetivos de las organizaciones sociales, pero están en el cotidiano de sus prácticas. Que forman parte de los miedos de los adultos, pero que están en la sociedad en la que vivimos y en las experiencias que muchas veces buscan los y las adolescentes. Sentirse ajeno con el tema impide conectar con él. Y nos parece que es importante hablar buscando las conexiones entre nuestras propias experiencias en el consumo de drogas y los consumos de los pibes.

Adultos disponibles… adultos cuya posición frente al tema dependa más del trabajo con la posición subjetiva que con el saber específico sobre el tema.

Para finalizar decir que es un material muy querido por mí, porque tuve la oportunidad de ser quien se sentó a hacer esas Ideas en papel. Pero nunca se hubiese producido especialmente sin Jorgelina y María Pía, amigas y compañeras de ruta… con las que hemos tenido grandes y potentes discusiones; sin Damián y Virginia que pusieron cuerpo y cabeza a muchas de esas ideas también, y sin Eva que soportó un proceso largo de discusión de cómo convertirlo efectivamente papel.

También agradezco a Intercambios como espacio institucional… Que aloja desde hace 23 años un grupo de personas hermosas. Ahora este material, que para hacerse juntó fuerzas de muchos lugares diferentes, se vuelve a expandir, transformar en todos y cada uno de los que lo lean. Ojalá lo disfruten.

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