PROGRAMA de REDUCCIÓN DE RIESGOS Y DAÑOS EN ÁMBITOS DE NOCTURNIDAD

Objetivos: realizar intervenciones de reducción de riesgos y daños de los consumos de sustancias en ámbitos de nocturnidad.

Fundamento: Es sabido y conocido el consumo de sustancias psicoactivas en entornos recreativos, en fiestas, boliches, festivales y demás lugares de entretenimiento. En cada escenario y de acuerdo a la subcultura reinante predominan algunos tipos u otros tipos de sustancias. De acuerdo al fenómeno socio-estético conocido como fiestas Raves o de música electrónica se conoce que existe un predominio de sustancias legales (alcohol y tabaco) pero así también sustancias ilegales, conocidas como drogas de síntesis. Las más conocidas son el Extasis o MDMA, la ketamina, el GHB, el Popper y a este grupo se les agrega otras sustancias más habituales como la cocaína o marihuana. Es conocido el efecto sobre la salud que pueden implicar estas sustancias.

Este tipo de eventos forman parte de las agendas culturales de las grandes ciudades del mundo y presentan un auge en continuo crecimiento. A pesar de los intentos de combatir el narcotráfico y de las políticas condenatorias a las drogas, la población que acude a este tipo de eventos sigue consumiendo sustancias y la sociedad hasta el momento no ha logrado detener este fenómeno. Es por este motivo, que desde un grupo de personalidades interesadas en el tema (médicos, psiquiatras, psicológos, trabajadores sociales, artistas y usuarios) nos vemos compelidos a tomar cartas en el asunto e intentar hacer algo al respecto a fin de detener las muertes asociadas a este tipo de eventos y prevenir y controlar mejor los efectos que los eventuales consumos producen en las personas.

Consideramos que el mejor abordaje posible consiste en el modelo de reducción de daños y riesgos, que se caracteriza por asumir que existen personas que desarrollan conductas riesgosas y que no tienen pensado dejar de hacerlas, por lo que es necesario apuntar a disminuir los riesgos asociados tales como la sobredosis, accidentes o transmisión de enfermedades de transmisión sexual.

Las políticas de reducción de daños son un intento de mejorar las consecuencias adversas sobre la salud, lo social o económico de las sustancias que alteran el estado de ánimo sin requerir necesariamente la reducción del consumo de tales sustancias.

Asume que es idealista pensar en un mundo libre de drogas y que es necesario poder convivir con ellas, de un modo más realista y pragmático.

Esta definición indica que la RRDD apunta a las consecuencias del uso de drogas más que a sus causas, es decir que no pretende reducir el consumo (como principal y único objetivo) de las drogas sino los daños que el consumo trae aparejado.
La concepción abstencionista no contempla la posibilidad de la reducción de daños y es una concepción idealista (“todo o nada”), puesto que es evidente que no todos los usuarios pueden dejar de consumir de un día para el otro (y quizás no solo no puedan sino que no quieran). Sin embargo, contempla el abstencionismo como una posibilidad, pero no la única meta a la que hay que aspirar.

Un segundo objetivo que se plantea desde esta estrategia es la puesta en contacto del usuario con la red asistencial, yendo al terreno en donde el usuario está y consume y no esperar a que consulte.

Este tipo de estrategias comenzaron a desarrollarse en el norte de Europa en los años 80 ante el fracaso de los programas libres de drogas y especialmente en relación con el consumo de heroína por vía parenteral. También se han desarrollado en distintos eventos en donde acuden jóvenes que tienden a consumir, entre ellas, fiestas de música electrónica. Existen más de 30 organizaciones no gubernamentales alrededor del planeta que realizan intervenciones en terreno para realizar tareas de psicoeducación, concientización, control y testeo de sustancias (para detectar formas adulteradas) y acercamiento al sistema de salud.

La política de RRDD está teniendo cada vez más alcance en todas partes del mundo. Algunos de los países pioneros fueron Gran Bretaña, Holanda, Canadá, Australia y luego se sumaron países como España, Brasil y Argentina, entre otros.

Se han realizado de manera puntual y efímera intervenciones en escenarios nocturnos y en fiestas de música electrónica en nuestro país que se han discontinuado en los últimos años. De acuerdo a los lamentables acontecimientos realizados en la fiesta Time Warp y otras muertes de eventos previos de menor repercusión mediática consideramos que es necesario reinstaurar estos proyectos desde un abordaje integral.

La reducción de daños

Voluntarixs 2018

es un nuevo paradgima frente a los deficientes resultados de otras estrategias y se está convirtiendo poco a poco en el nuevo discurso de los especialistas. Es prioritario interiorizar al personal sanitario sobre este tipo de visión para lograr una reformulación del fenómeno “drogas” y una mayor comprensión de esta problemática.

Estamos en contra de la demonización de las fiestas de música electrónica por su asociación a las drogas. Lo que es necesario es asumir los riesgos y estar a la altura para generar prevención y asistencia a la altura de lo que estos eventos y esta cultura necesitan y no suspender o prohibir este tipo de actividades.

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