Intercambiando 67
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Reinventar, actuar y sostener

Mientras seguimos surfeando la segunda ola, esta mitad del año nos encuentra sosteniendo con un panorama más claro, aunque no por eso más positivo, cómo la pandemia afectó y afecta a las poblaciones con las que históricamente venimos trabajando. Relevamientos como el de Consumos, Juventudes y Pandemia y el de Situación de Calle, Usos de Drogas y Pandemia nos marcaron nuevas coordenadas para la intervención en el escenario pandémico. Los vaivenes propios de un tiempo de impredecibilidad nos obligan a sostener más fuerte las redes de escucha y contención con nuestras poblaciones adolescentes, a quienes los cambios en la presencialidad en el sector educativo, afectan en los vínculos con sus pares.

A lo largo de estos meses, la pandemia evidenció las grandes inequidades sociales, económicas, genéricas y sanitarias y profundizó aún más, las vulnerabilidades de poblaciones que ya estaban en situación de vulnerabilidad desde tiempos pre-pandémicos. Ante este difícil panorama, nos parece justo resaltar el enorme rol que en los tiempos que corren, vienen asumiendo las organizaciones sociales y comunitarias, a través de la reinvención rápida y urgente de mecanismos de ayuda y sostén. Han sido las organizaciones comunitarias las que han trabajado desde la perspectiva de educación de pares, brindando información, e incluso entregando elementos de cuidado y protección, ahí donde las instituciones no llegaban o donde la pandemia no permitía ver; también en el plano de la salud mental, fueron éstas, quienes asumieron la noble tarea de sostener desde lo afectivo, aspecto fundamental en este complejo contexto.

Pensando en estas dimensiones, presentamos en esta edición de Intercambiando, un completo informe a cargo de Antonio Tesolini (Director Terapéutico de la Asociación Civil Programa Andrés Rosario) y un equipo de profesionales, quienes nos cuentan la experiencia y el proceso de construcción de un nuevo dispositivo de salud mental en tiempos de COVID-19 en el Hospital Alberdi de Rosario; un gran ejemplo de cómo “..cuando hay voluntad política, aún en el marco de la mayor crisis sanitaria contemporánea, es posible llevar adelante procesos de transformación en clave de ampliación de derechos”.

También en esta edición 67 de nuestro boletín, una entrevista a María Pía Pawlowicz, Manuelita Diez y Roxana Amendolaro, acerca de consumos de sustancias psicoactivas en mujeres embarazadas y puérperas, desde una perspectiva de género, social y de derechos humanos.

Interesantes publicaciones disponibles para su descarga, notas institucionales, breves y una nutrida agenda. Pase, vea y disfrute Intrecambiando edición 67.

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Informe
Hacia la construcción de un nuevo dispositivo de salud mental en Rosario en tiempos de COVID19

Experiencias del dispositivo de acompañamiento terapéutico de sala en el Hospital Alberdi.

Autores

En el contexto de emergencia sanitaria por la pandemia del COVID 19, la Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad de Rosario organizó la internación hospitalaria de manera tal que el Hospital Alberdi no recibiría casos de COVID 19, quedando como efector para alojar internaciones determinadas por patologías no COVID 19 como los padecimientos subjetivos. El objetivo de esta reorganización era facilitar la accesibilidad al sistema sanitario de acuerdo a lo establecido por la Ley N° 26.657. Es así que se dispuso fortalecer el servicio de salud mental. Para ello convocó al dispositivo de Acompañantes Terapéuticos (AT), que desde el año 2009 co/gestiona conjuntamente con las organizaciones PAR, PRISMA y VOLVER A LA VIDA, para su diseño conjunto.

Dispositivo que cuenta desde hace 5 años con una guardia pasiva para los fines de semanas y feriados. Guardia que acompaña las internaciones en hospitales generales cuyo criterio de hospitalización está determinado por un padecimiento subjetivo. Dispositivo que da cuenta del proceso de   adecuación/transformación de las dinámicas hospitalarias a lo que establece nuestro marco legal.  Poniendo en valor además la experiencia de 11 años de trabajo en este campo posibilitando el diseño, ejecución y puesta en funcionamiento de dispositivos y tecnologías que promueven el nuevo contexto socio/histórico. 

Con la hipótesis que en el marco de la pandemia se produciría  una mayor demanda al hospital y a las salas de internación, es que se diseña un dispositivo cuyos  objetivos iniciales son : a) ofrecer  una disponibilidad que facilite el tránsito de la internación en el hospital general buscando morigerar los  malestares que esta misma genera; b)  pautar los modos de deambular por las zonas habilitadas del hospital y/o realizar actividades con les usuaries de salud mental en tiempos de distanciamiento social; c) trabajar las inquietudes, dudas, interrogantes, miedos, mitos, fantasmas en torno a la pandemia de COVID 19 formando parte de la estrategia terapéutica singularizada con orientación clínica.

En este marco, se constituye un equipo conformado por 4 ATs. dos mujeres y dos varones y dos coordinadores del dispositivo enmarcándose como parte del servicio de Salud Mental del Hospital. La modalidad de trabajo se configura en duplas mixtas de ATs, alternando su presencia día por medio 4 horas diarias.  Así mismo fuimos acordando encuentros -presenciales- de re trabajo diario con el equipo tratante en pos de construir una orientación apuntalada desde la clínica en la singularidad como también encuentros semanales.

Se acuerda nominar en el momento de su creación al dispositivo como ATs DE SALA para ubicar una diferenciación con otras prácticas/oficios y delimitar incumbencias, especificidades de las tareas a desarrollar y evitar en lo posible confusiones y/o superposición de intervenciones. Sostenidos además en el convencimiento que el modo de enunciar las cosas es un modo de construirlas. 

Fuimos convocados desde la Dirección de Salud Mental Municipal en tiempos donde el vértigo y la incertidumbre agudizada es lo que predomina. Esta presentación no es otra cosa que compartir una experiencia en “tiempos donde apelamos al optimismo del combate”.  

La complejidad de este tiempo interpela lo instituido, convocándonos a trascender los marcos que formatean nuestras formas y nuestras prácticas para reinventarlas y reinventarnos en nuestro hacer situado.
La propuesta se inscribe en el marco de lo que denominamos la cogestión de lo público no estatal, que se caracteriza por la configuración de una trama institucional que, conformada por agentes estatales y las asociaciones civiles, construyen un espacio transicional entre el adentro/afuera del Estado. Modalidad que, como acto político, crea un espacio-tiempo que habilita nuevas trayectorias e inventa caminos, instituyendo nuevas prácticas que agendan en el Estado modalidades de intervención que habilitan a pensarlas desde la variación permanente.

Salud mental en Rosario
De la transformación de un objetivo inicial

Preliminarmente, definimos que se trabajaría exclusivamente con les pacientes que ingresaban a la internación por un criterio clínico de salud mental. Si bien el gesto inicial promovía un encuadre para preservar lo específico de les ATs, tal enunciación performativa resultó ser contradictoria con una perspectiva integral del proceso salud/atención/cuidado, sino que además resultó de imposible realización. Concluimos que esta diferenciación era impropia de la praxis de les ATs, ya que no había modo de diferenciar efectivamente los encuentros de los ATs al interior de las salas que son apabellonadas. Ubicamos que todas las personas internadas se acercaban al espacio/encuentro y participaban del mismo historizando su vida, sus pasajes por diferentes efectores de salud y refiriendo aspectos propios de la dimensión subjetiva. En virtud de ello el dispositivo dispuso trabajar con todas las personas internadas, ofreciendo una escucha situada y un acompañamiento centrado en la singularidad, dejando por fuera la fragmentación salud- salud mental, propia del discurso médico hegemónico.

Encuadre Dinámico y Coordenadas Temporales

Para la configuración del encuadre temporal, nos valimos de las ideas y conceptos que Mercedes Minnicelli propone en lo que denomina “Ceremonias Mínimas”. - Al respecto refiere:

“Los ritos, rituales y ceremonias gozan de profundo desprestigio en nuestros tiempos en los cuales fluidez y sin límites quedan ligados e indistinguibles. En este entorno argumentativo, poco favorable a la institución de marcos simbólicos, nos interesa fundamentar qué lugar de privilegio otorgamos a las ceremonias mínimas. Tanto al considerarlas unidad de análisis en nuestras investigaciones, como por su posibilidad de intervención e interferencia en una doble vía a) respecto de ritualizaciones encriptadas; b) respecto del sin límite, de lo indiferenciado”.

El inicio del trabajo se dispuso en el marco de un ritual como lo es el “pase de sala” de enfermería. Definición estratégica con el objeto de generar mejores condiciones de posibilidades para la inscripción institucional del nuevo dispositivo y estructurar un vínculo de trabajo estrecho con enfermería. Una ceremonia que como dice Minnicelli puede ser la instancia de hacer de lo dicho y lo hecho, otros decires y otros haceres. En esta reunión, les enfermeres transmiten a les compañeres cómo estuvieron les pacientes internades durante su guardia. La escucha de estos intercambios permite que les ATs conozcan a les pacientes que han ingresado, los motivos las evoluciones, como el estado de la sala. Este trabajo se integra con un encuentro con les profesionales del servicio de salud mental con el objeto de construir el sentido del trabajo diario. La idea de dispositivo, en su función estratégica dominante y que se inscribe siempre en juegos de poder, ubica a les enfermeres como depositarios de un saber/poder que resulta fundamental a la hora de iniciar el trabajo. El dispositivo como un artificio que admite diferentes significaciones con efectos disímiles, es que se piensa la inclusión de les ATs, en el pase de sala. Ya que sabemos posible que al “dispositivo institucional” se lo experimente como lo dispuesto desde siempre, cristalizado, tal como lo demuestra la frase “esto siempre fue así”. Si lo comprendemos como un artificio, ello abre márgenes para la acción.

Lo temporal es propio de los espacios comunes, en tiempos de Covid, algo de eso se vio notablemente afectado para todes. Espacio y tiempo son dos categorías de acoplamiento a la lógica institucional. El tiempo allí se convierte en el tiempo propuesto por la institución. Horarios de comida, aseos, medicación, visita. La mera presencia de les ATs tiene la capacidad de, estando dentro de un espacio temporal institucional, intervenir sobre el mismo, generando una pregunta por el tiempo singular, que habilita un proceso de subjetivación. 
El modo y momento de ingreso al hospital construido de manera colectiva, denota   la necesidad de dar forma a la temporalidad propia del dispositivo en clave de las “ceremonias mínimas”. Entendiendo a lo ceremonial como inaugural o bien que reforme la rutina y la convierta en encuentro con lo novedoso, con lo nuevo con eso que puja por ser naturalizado pero que cada día se re inaugura y se actualiza. Es decir: 

“Instituir implica establecer un corte sincrónico en una continuidad diacrónica. Allí donde la fuerza-de-ley-sin Ley del eterno retorno de lo mismo se presenta como siempre fue así, en dichos signados como destino es posible instituir la diferencia abriendo el juego, ubicando a la institución como marca simbólica de la diferencia. Ello nos conduce a las formas de escritura de ley inherentes al hablante en la cultura y a las organizaciones institucionales como sede de las ceremonias mínimas que hacen posible que la institución opere”. 

Con la arquitectura del dispositivo aparece la idea de lo intersticial. El intersticio es un entremedio y un intermedio entre otros órganos (entre los   servicios del hospital, entre los espacios físicos del edificio, la sala, el patio, el pasillo) un paralelo, pero también un órgano en sí. Lo estratégico de los ATs es que habitan en dicho espacio. El espacio arquitectónico se vuelve afectivo e interactivo, un lugar intermedio figural, formalizado por espacialidades intersticiales que aluden a lo que fluye, donde la forma es más matriz que configuración, el espacio es más espacialidad que compartimiento, la función más versátil y multivalente que específica o autónoma; y la perplejidad, la imaginación y la evocación se entrecruzan. Pensando en conceptos como el de indiscernibilidad podemos pensar allí un límite donde habilitar puntos de fuga para que la faceta sujetada del sujeto se torne visible y el sujeto se pueda hacer sujeto de sí mismo. Esa espacialidad íntima y externa al mismo tiempo, ex-tima, topológica, es propia del AT de sala. 

Lo intersticial y la disponibilidad

Una de las características que definen al dispositivo es la disponibilidad y la movilidad del mismo dentro del hospital. Al no tener un lugar específico de trabajo cuenta con varios espacios, desde un patio, una oficina denominada “espacio terapéutico”, arrimarnos unas sillas a la cama y conversar con algún usuarie, además de los pasillos y la vereda. Esta característica de un “no lugar”, o intersticial constituye una ventaja y evidencia la laxitud, plasticidad del dispositivo. Esta característica posibilita otro tipo de encuentros poniendo en primer lugar la singularidad del sujeto, lo que nos permite articular una escena donde la presencia, palabra y la escucha son los ejes que enmarcan nuestro hacer. Así como también posibilita otro modo de articulación con les trabajadores del hospital.

La “disponibilidad” en el modo de “estar” espacial, temporalmente y funcionalmente habilita a que el mismo se presenta, se inaugura, por lo general con una pregunta: ¿por qué estás internada? ¿Cómo te sentís?  ¿Recibiste visitas? Preguntas que posibilitan un diálogo desde su singularidad, desde su historia. El tránsito de les usuaries por el patio para fumar o tomar mate se suma a un diálogo que facilita el transcurrir por la internación y encontrarse con una escucha que acompaña el estar de les mismes, o que les permite hacerse una pregunta en relación a la internación. La pregunta base ¿qué es una internación? introduce al paciente como protagonista en su propio devenir.  A la escucha y la pregunta por lo que ha valido una internación, la misma opera como lo determinante para la continuidad del tratamiento en lo territorial. Dadas las características del dispositivo, se trabaja por la vía de las causas que hicieron que fuera manifiesto el requerimiento de la misma, es decir, separar la causa que funciona como causa para el paciente. Se apuesta por posibilitar la construcción de un enigma.  

Proceso de subjetivación en el hospital

Articulada a la idea de historización, la subjetivación es un eje que intenta intervenir sobre la lógica de objetalización propia de la hospitalización. La ciencia forcluye al sujeto y los diferentes servicios lo fragmentan. Es un horizonte estratégico posibilitar que se restaure allí un sujeto donde la posición de objeto es promovida de manera iatrogénica. Sujeto con una biografía singular, social y subjetivamente constituida. Frente a la invisibilización institucional que sufren algunes usuaries, el objetivo que nos proponemos es humanizar, subjetivar, a partir de la mirada, del lazo, de la palabra y de la escucha. Estos encuentros le otorgan un lugar de sujete a pacientes que la institución invisibiliza, al perderse el sentido y la dirección clínica de trabajo. El interés, las preguntas, el ofrecimiento de un tiempo, de un lugar y una mirada subjetivante permiten repensar nuevas posibilidades de intervenciones de varios servicios del hospital.

Conclusión

Para finalizar nos gustaría señalar que el presente trabajo es un registro de una experiencia aún en curso. Es pertinente poner en valor el acto político de la gestión pública, evidenciando que cuando hay voluntad política, aún en el marco de la mayor crisis sanitaria contemporánea, es posible llevar adelante procesos de transformación en clave de ampliación de derechos. Importa destacar además la predisposición de todes les profesionales del hospital a dar lugar a la experiencia, sumándose a la innovación que esta práctica aporta, considerando importante sostenerla en el tiempo. Ubicando el aporte que la experiencia realiza en términos políticos, clínicos e institucionales al proceso de adecuación y transformación que debemos seguir realizando de los diversos dispositivos de salud para continuar con el proceso de implementación de la Ley Nacional de Salud Mental. Y en este sentido reafirmar la potencia instituyente que la práctica de ATs porta a la luz de los efectos que la misma ha producido en les usuaries y en la propia institución hospitalaria.

Para acceder a la versión extendida de este texto puede ingrese a este link:
Hacia la construcción de un nuevo dispositivo de Salud Mental en Rosario en tiempos de Covid-19.

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Entre el estigma y la invisibilidad
Entre el estigma y la invisibilidad

Una entrevista a María Pía Pawlowicz, Manuelita Diez y Roxana Amendolaro, quienes participaron de un estudio cuanti-cualitativo acerca de las mujeres usuarias de drogas embarazadas y puérperas.

Entrevistadas

Con el objetivo de describir los patrones y representaciones del consumo de sustancias psicoactivas en mujeres embarazadas y puérperas, así como el acceso a la atención de estas mujeres; entre el 2018 y el 2019, María Pía Pawlowicz (1), Manuelita Diez (2) y Roxana Amendolaro (3), realizaron junto a otros colegas* un estudio multicéntrico coordinado por Intercambios AC, con el apoyo de las Becas Salud Investiga del Ministerio de Salud de la Nación. El mismo fue abordado en 3 diferentes puntos del país (Bariloche, Concordia y La Matanza), con una muestra conformada por 62 mujeres. La propuesta de esta investigación surgió por pedido de distintos hospitales públicos en los que los equipos de salud se veían desbordados y sin muchas herramientas prácticas para dar respuestas, ante casos referidos a esta población.

Existen algunas investigaciones sobre los aspectos químicos de los daños fetales vinculados al consumo, pero pocos estudios como éste abordan el tema desde una perspectiva de género, social y de derechos humanos, lo cual permite tener otra mirada sobre el mismo fenómeno. 

En tiempos en los que aún se estigmatiza y condena a las madres usuarias de drogas, Pawlowicz, Diez y Amendolaro a través de esta entrevista, ponen el tema sobre la mesa, para que, al entender sus especificidades y complejidad, sigamos desarmando la matriz androcéntrica con que se tratan estas cuestiones.

 

¿De qué manera el estigma social afecta el acceso a los servicios de salud para las mujeres usuarias de drogas embarazadas o puérperas?

MD: En el estudio, varias mujeres refirieron que el ámbito donde se sintieron más discriminadas fue en el sistema de salud y por parte de agentes sanitarios. Recibían frases como por ejemplo “yo a negros no atiendo”, y como esas muchísimas más. Esto restringe el acceso al derecho a la salud, sobretodo en términos obstétricos, porque ¿quién va a querer ir a un lugar en el que sabe que va a recibir maltrato o un trato prejuicioso o peyorativo?

RA: Pensando en las expectativas asociadas al rol de género y la falta de tratamientos que consideren la subordinación social de las mujeres, se las termina condicionando muchas veces al ocultamiento del propio consumo y al desarrollo de estrategias de autoatención “Lo tengo que resolver sola” dicen. Si tenemos en cuenta estos factores el escaso compromiso terapéutico por parte de las mujeres embarazadas usuarias de sustancias, puede ser entendido como un resultado de la falta de perspectiva de género por parte de los equipos de salud en los tratamientos.

MPP: En cuanto al ocultamiento y a las estrategias de autoatención. Primero aclarar que son acciones que las personas ponen en práctica para regular sus consumos de sustancias, como “dejé de consumir”, “no compré más”, etc. En estas estrategias por lo general se ve mucha soledad. Es claro que tienen un valor, cuando la mujer decide modificar sus pautas de consumo, pero a la vez en el estudio observamos que eran las estrategias principales, y no otras donde se vincularan o pudieran recibir ayuda de otrxs, ya sea un grupo de amigas, algún familiar, una pareja o profesionales.
Hay una suerte de círculo donde la idealización de la maternidad lleva a que las mujeres oculten prácticas de consumo, que son contrarias a ese mandato tan fuerte. A veces sucede que se visibiliza el uso de sustancias cuando están por llegar al parto, quizás les preocupaba, pero no lo decían; y eso también es una vulneración de derechos, porque ni siquiera está habilitada la posibilidad de ponerlo en palabra.

MD: Pensando en el ocultamiento como práctica de supervivencia de las mujeres usuarias de drogas que están embarazadas o que están en periodo puerperal, se opone una hipervisualización de los consumos en términos de “la mala madre que una mujer es, por estar usando una sustancia”. No están completamente ocultos. Es más, están muy visibilizados cuando la función es castigar a la mujer.

MPP: Pero este tema del cuidado de lxs hijxs no aparece como una problemática, cuando hablamos de varones usuarios de sustancias.

 

Las mujeres atravesadas por los estereotipos de géneros dejamos nuestros cuidados en un segundo o tercer plano ¿Cómo un dispositivo podría revertir esta matriz?

RA: Efectivamente, veíamos que las mujeres abandonaban el propio consumo, pero como un modo de cuidar a esxs hijxs por nacer, ubicándose a ellas mismas más que como sujetas con derecho al cuidado, como encargadas naturales de brindarlo. Pudimos ver que en el nivel de apoyo social, aparecía un mayor apoyo de las formas más abstractas, es decir, tenían alguien a quien querer y a quien amar, pero ese nivel de apoyo social era mucho más bajo en formas concretas; entiéndase tener a alguien que las acompañe a los controles de salud o que se ocupe de las tareas domésticas o de cuidado para que ellas pudieran permanecer en reposo, y entonces ahí aparece la contradicción y el estigma en acto. Si no contamos con apoyo social, muy difícilmente vamos a poder construir una matriz subjetiva, en donde el cuidado sea percibido por nosotras mismas como un derecho.
Las mujeres tenemos derecho a acceder a estos cuidados, pero tenemos que generar dispositivos que incorporen el modo en que se ha construido el rol de género. Una propuesta a tener en cuenta es la lógica de la Línea 144, que funciona las 24 horas, los 365 días al año; a través de la cual las mujeres levantan un teléfono y pueden recurrir a esa ayuda.

Entrevista

Pudimos entender, a través del estudio que Uds. realizaron, que existe muy poca investigación respecto a mujeres usuarias de drogas, embarazadas y/o puérperas. ¿A qué creen que se debe esta ausencia en el plano investigativo?

MD: Hay algo estructural, que tiene que ver con la condición de producción de conocimiento. ¿Para qué se produce conocimiento? ¿Cuáles son los temas que son funcionales al mercado? No es ingenuo que las mujeres, en los últimos tiempos, consumamos más cerveza. Esto responde a un imperativo mercantil y en ese sentido, el conocimiento por mucho tiempo estuvo subordinado a ser servil a ese sistema del mercado. Entonces tampoco es ingenuo que no se aborde a las mujeres usuarias de sustancias y más si estas mujeres son de un nivel socioeconómico bajo, que es un punto a tener en cuenta, ya que las mujeres de clase media o clase alta, si tenemos un consumo problemático, en general podemos acceder al sistema de salud incluso aunque no esté especializado o cumpla con las necesidades de esas mujeres. Pero las mujeres o personas LGTBQI+ pobres no tienen ese acceso, o es muy dificultoso. Ahí hay que pensar cuáles son los intereses económicos dentro de la producción de conocimiento.

MPP: Podemos decir que históricamente las tendencias en los consumos de sustancias estaban más concentradas entre los varones, y que los patrones y formas de consumir son bastante distinto entre varones y mujeres, y fueron modificándose en las últimas décadas. Hay actualmente un aumento en la frecuencia y en el consumo de sustancias entre las mujeres, pero efectivamente, hay que decir también que por ejemplo, con la cerveza ha sido una estrategia de mercado. Todxs vimos mayor propaganda, no fue solo un deseo de las mujeres. Y acá surge la pregunta abierta de ¿cuánto de los usos de sustancias de las mujeres no se visibilizaba o cuanto no existía, por qué no se registraba?
En un estudio que hicimos en Intercambios AC en el año 2003 acerca de las trayectorias de vida de usuarixs de cocaína, vimos que en el caso de las mujeres, las trayectorias y modos de consumo estaban muy atadas o asimiladas a los consumos de sus parejas, entonces había cierta subordinación también a esa práctica de consumo.
Son temas para seguir investigando, hay poco material al respecto, aunque ahora están siendo cuestiones de agenda gracias al movimiento feminista, la militancia y ciertas políticas públicas que lo están propiciando.

 

Teniendo en cuenta el estudio que realizaron, ¿porque creen que es importante y urgente la perspectiva de género en el sistema de salud?

MD: Las mujeres interiorizan una imagen negativa de sí mismas, porque esos agentes a los que les otorgan un poder o un saber, con frecuencia les están diciendo que ellas no valen nada por ser madres y consumir o por estar embarazadas y consumir. Entonces si desde los lugares de poder y saber se le dice eso a una persona que está en una situación de vulnerabilidad, esa persona va a creer en lo que le están diciendo y eso genera cierta subjetividad. Las mujeres tienen derecho a sentirse seres íntegros, dignos y no lo van a hacer, si las personas a las que se les otorga poder en un espacio de salud no se lo transmiten o no las consideran como tal.

MPP: Es fundamental modificar los planes de estudio, porque en la formación de lxs profesionales de la salud hay muy poca perspectiva de género. Hay que transversalizar esta manera de ver el mundo, considerando cómo nos estructura y cómo nos vinculamos desde estas matrices androcéntricas.
Es importante resaltar que existen ya, desde la salud pública, algunas experiencias en las que sí se trabaja con perspectiva de género de una manera muy interesante. Hay servicios sociales en temáticas de consumos, como en el Hospital Balestrini de la provincia de Buenos Aires, que por ejemplo trabajan de la mano con nutricionistas en situaciones de sobredosis o para pensar la lactancia con las consumidoras; son una disciplina clave.

 

A nivel propositivo ¿que podríamos concluir como acciones necesarias en el campo del trabajo con las mujeres embarazadas y puérperas usuarias de drogas?

MD: En primer lugar, seguir sosteniendo investigaciones que tengan además de perspectiva de género, un enfoque feminista en la lectura del dato.

MPP: Es importante incluir la perspectiva de género en los registros y en la información que se produce desde los servicios de salud; también es muy importante el trabajo interdisciplinario, que se pueda trabajar entre servicios, que se pueda articular en la práctica, en la intersectorialidad y en el trabajo interinstitucional.
Es fundamental darles un lugar y valor a las estrategias de autoatención, que desde los equipos de salud suelen ser invisibilizadas. La reducción de daños trabaja mucho estas estrategias, así como las estrategias grupales de cuidado de la salud, entre pares, en las familias o en el barrio, visibilizarlas y no pensar como única respuesta los sistemas formales, sino en la coexistencia de las distintas respuestas.
Seguir trabajando para combatir la criminalización de las usuarias de sustancias, ya que este es otro fuerte obstáculo, que se suma a una condena moral-social.

RA: Avanzar en los sistemas integrales de cuidado, porque quienes cuentan con apoyo para acceder a cuidados, son quienes cuentan con recursos económicos para pagarlos. Para que una mujer pueda acceder a un tratamiento en las condiciones que hoy están dadas, debería, por ejemplo, tener un jardín maternal público donde su hijx permanezca mientras ella asiste al tratamiento. Esto contribuiría a modificar esa matriz androcéntrica. Porque si no podemos fortalecer sistemas integrales de cuidado, seguimos reproduciendo el estigma social.
Es importante también, crear conciencia de que no cualquier consumo impide que una persona cuide a sus hijxs. Hay consumos que son solidarios con las prácticas de cuidado. Muchas veces cuando indagamos en los motivos del consumo, tenían que ver con convivir con las presiones de sus vidas cotidianas, o como un modo de bajar las tensiones para poder continuar adelante con los cuidados, con el trabajo, etc.
Y recordar que sin apoyo social no estamos garantizando el derecho humano al cuidado de mujeres y LGTBIQ+.

(1) María Pía Pawlowicz: Licenciada en Psicología (UBA). Especialista y Magister en Salud y Ciencias Sociales. Integrante del Equipo Directivo de Intercambios Asociación Civil. Investigadora y profesora de grado y Posgrado en la Universidad de Buenos, en la Universidad Nacional de Moreno, y en diversas Maestrías en temas de metodología, consumos de sustancias y géneros. Ex Directora Nacional de Investigación y Estadísticas de la SEDRONAR

(2) Manuelita Diez: Psicóloga y Profesora de Psicología. Especialista en Estudios de Género. Diplomada en Política de Drogas, Salud y DDHH.

(3) Roxana Amendolaro: Psicóloga (UBA). Especialista en Políticas Públicas y Justicia de Género, CLACSO. Coordinadora del Área de Salud de INADI entre 2010 y 2012. Coordinadora del Equipo de Salud Mental del CELS entre 2006 y 2010. Docente de grado y posgrado e investigadora. Actualmente integra la Coordinación para el Abordaje de las Violencias por Motivos de Género en Contextos de Encierro del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación.

*Participaron también de esta investigación: Florencia Vissicchio, Julia Carina Barla, Analía Muñiz, Leonardo Arrúa.

Más información sobre este estudio

Entre la invisibilidad y el estigma: consumo de sustancias psicoactivas en mujeres embarazadas y puérperas de tres hospitales generales de Argentina

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